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Joaquín Navarro-Valls, "Juan Pablo II mantiene su energía interior", ABC, 23.III.02 PDF Imprimir E-Mail English Spanish
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Entrevista realizada por Juan Vicente Boo.
Juan Pablo II camina con dolorosa dificultad, pero sigue desbordando una extraordinaria energía interior. A pesar de la reciente artrosis de rodilla, el Papa mantendrá todo su programa de actos de Semana Santa y prepara cuatro viajes internacionales: a Azerbaiyán y Bulgaria en mayo; a Canadá, México y Guatemala en julio; a Polonia en agosto; y a Croacia en septiembre.


ROMA. No es fácil mantener el paso con el primer Papa que vuelve a Jerusalén desde Pedro de Betsaida, cruza las puertas de una sinagoga, entra en una mezquita o recorre, en 95 viajes internacionales, el equivalente a 28 vueltas al mundo. Pero, desde el ya lejano 1984, Joaquín Navarro-Valls, médico y periodista de 65 años, antiguo corresponsal de ABC, mantiene con una sonrisa el tremendo ritmo de trabajo diario de Juan Pablo II, actuando como ayudante, embajador y portavoz del Papa que más ha comunicado en toda la historia.

-Juan Pablo II ha vuelto a reunir en Asís a las religiones del mundo para rezar por la paz y ha enviado el «decálogo de la paz» a todos los jefes de Estado y de Gobierno. ¿Significa esto que se va a una positiva «globalizacion» del magisterio del Papa?

-Es la confirmación de que esa globalización existe ya. También fuera de la geografía cristiana, Juan Pablo II es un punto de referencia magisterial, docente y ético innegable.


-Desde su viaje a Kazajstán, el Santo Padre ha elogiado el «verdadero Islam, el Islam que reza» y ha condenado como blasfemo el uso del nombre de Dios para matar. ¿Está extendiendo su magisterio a otras religiones?

-El rabino que habló en Asís afirmó públicamente que sólo Juan Pablo II podía hoy realizar un encuentro como aquel. Hindús, sicks, budistas, musulmanes, todas las confesiones cristianas y las nuevas religiones japonesas respondieron a aquella llamada. La afirmación del Papa «ninguna finalidad religiosa justifica un acto de violencia» -que fue suscrita por todos- implica una clarificación al interno de cada religión.


Fundamentalismo religioso

-En todo caso, su campaña contra el fundamentalismo religioso, un problema que sin duda hoy afecta al Islam más que al Cristianismo, parece ayudar a limpiar la casa ajena cuando el anfitrión no muestra excesivo interés en hacerlo...

-El peligro del fundamentalismo no es patrimonio exclusivo del Islam. En cuanto peligro y riesgo, está latente en cualquier religión. Diría incluso en cualquier posición humana incluidas, naturalmente, las posiciones culturales y políticas. Es la permanente tentación de hacer absoluto lo relativo.


-El Papa ha condenado muchas veces el terrorismo de ETA, animando a todos a «deslegitimar» cualquier excusa para matar inocentes. Algunos españoles se quejan de que, a veces, los obispos interesados parecían menos decididos a plantear la batalla moral al terrorismo...

-Creo que deberían leer un libro aparecido recientemente en España sobre «La Iglesia frente al terrorismo de ETA». Son ochocientas páginas de textos, datos, fuentes y fechas que aclaran este tema de modo exhaustivo, si es que era necesario. No creo que pueda quedar, sobre este asunto, una duda fundada.


-En Damasco, Juan Pablo II fue el primer Papa que cruzó el umbral de una mezquita. ¿Comprenden mejor ahora el Cristianismo?

-El Islam es una realidad rica y compleja. A nivel de estudiosos del Islam no hay duda ahora de que una cosa es lo que llaman el Occidente y otra cosa es el Cristianismo: esas dos realidades no se confunden, como trataba de hacer Bin Laden en alguna de sus intervenciones. Una es una categoría geopolítica y cultural; la otra, religiosa. En Asís, la representación islámica fue con mucho la más numerosa. Y viajando con el Papa hemos visto en muchos países de mayoría musulmana, una buena convivencia y hasta colaboración entre cristianos y musulmanes en proyectos de ayuda a necesidades sociales.


-En marzo del año 2000, el regreso de un Papa a Jerusalén desde la persecución contra Pedro parecía restaurar la amistad con el pueblo judío. Su visita el mismo día a los lugares santos de las tres religiones permitió vislumbrar una paz que, después, no ha llegado. ¿Cómo se siente Juan Pablo II ante la escalada de la tragedia en la zona?

-Profundamente triste. Pero al mismo tiempo recibe a representantes palestinos e israelíes y trata de estimular la conciencia internacional para que asuma su responsabilidad y no se desentienda de este drama.


-En Europa occidental, tanto luteranos como anglicanos han declarado no oponerse a que el Papa actúe como «portavoz» de los cristianos. ¿Está habiendo respuestas a la invitación de Juan Pablo II a estudiar juntos el modo de ejercer el primado?

-Es una sugerencia que oí por primera vez al Arzobispo anglicano de Canterbury hace años. Desde entonces, la idea ha sido repropuesta por otras confesiones cristianas. Me parece que va en una dirección diversa al estudio sugerido por el Papa. Pero en todo caso confirma en este tema una dinámica histórica elocuente. Hace sólo veinte años esa afirmación no era ni probable ni posible.


-Bulgaria espera la visita del Papa en mayo, y Moscú ha recibido la primera visita «virtual» del Santo Padre mediante un enlace televisivo. Al margen de las protestas del Patriarcado, ¿hay interés por un viaje de Juan Pablo II?

-Es noticia reciente que un grupo en la Duma rusa ha pedido que se curse una invitación oficial al Papa a venir a Moscú. Esa invitación existe desde que el Presidente Gorbachov la formuló a Juan Pablo II hace años, y ha sido reiterada por sucesivos presidentes. No hace mucho mantuve una rueda de prensa en video-conferencia con la asociación de periodistas en Moscú. Ellos formularon su deseo de ver al Papa en Rusia y dijeron que su postura era reflejo de una mayoría rusa que incluía académicos, profesores e intelectuales, cosa, por otra parte, bien sabida.


-¿Es cierto que el presidente de la república autónoma del Tartarstán ha pedido al Papa el icono de la Virgen de Kazán para el Milenario de la ciudad en 2005?

-El icono de la Virgen de Kazán, de tanta significación para la Iglesia Ortodoxa Rusa, está destinado al Patriarcado de Moscú según un deseo del Papa. Juan Pablo II espera que la entrega se pueda concretar en una ocasión próxima.


Próximas canonizaciones

-Los jóvenes preparan ya la Jornada Mundial de la Juventud en Toronto en julio. ¿Cómo la prepara el Papa? ¿Será la canonización de Juan Diego en México la más concurrida de la historia?

-El viaje a Toronto se ha ampliado a México para la canonización de Juan Diego y a Guatemala para otra primera canonización en Centroamérica. Es posible que la ceremonia prevista en la ciudad de México sea, como usted dice, la más concurrida de la historia. Sí, Toronto y Ciudad de México se prevén como dos etapas de gran participación.


-Las otras dos canonizaciones más esperadas en el 2002 son las del beato Josemaría Escrivá y el Padre Pío. ¿Qué enseñan personajes tan distintos?

-Son señal de la riqueza cristiana. Dos personas de muy diversa significación histórica y biográfica: Padre Pío, el religioso de los estigmas y Josemaría Escrivá el fundador que amplía el horizonte de la santidad a todas las circunstancias más comunes. Fueron contemporáneos entre sí y de eso que llamamos «la modernidad». Uno la trascendió desde su alejamiento en el convento; el otro, enseñando a descubrir «ese algo divino» que hay en todo lo humano.


La salud del Papa

-Muchos católicos se inquietan al ver el ligero temblor del Papa. ¿Está el Santo Padre mejor o peor de lo que parece en televisión? ¿Cómo concilia Juan Pablo II su trabajo con el peso de los años y la debilidad física?

-La iconografía mediática del Papa es abundante pero reductiva, puesto que está constituida casi exclusivamente por imágenes de ceremonias litúrgicas o de viajes. La mayor parte de la actividad del Papa está ausente de esa iconografía: sus muchas horas de trabajo, las audiencias privadas, sus reuniones de estudio, la elaboración de criterios pastorales, el proceso de la toma de decisiones... Su capacidad de trabajo sigue siendo asombrosa. La ausencia de descanso es patente si se siguen los programas que cada día publicamos. Y su buen humor es, como siempre lo ha sido, extraordinario. Sinceramente, no conozco a nadie que, incluso a una edad inferior a la suya, pueda seguir un ritmo no ya idéntico sino similar al de Juan Pablo II.


-¿Cómo se aplica el propio autor, los consejos de su estupenda «Carta a los Ancianos»?

-La respuesta quizás pueda estar en una frase de aquella carta: «A pesar de los límites impuestos por la edad, conservo siempre el gusto por la vida».


-El año pasado, al llegar a Damasco, Juan Pablo II dijo que «mi ministerio como Obispo de Roma está ligado de modo especial al testimonio de San Pablo, un testimonio coronado por su martirio en Roma». ¿Cómo pueden entenderse esas palabras del Papa?

-Quizás la clave hermenéutica de esas palabras esté en el concepto de «testimonio», mientras que el concepto de «martirio» sea simplemente una constatación histórica.


-Este Pontificado de 23 años, que es ya el sexto más largo de la historia, resulta muy difícil de abarcar. Entre las 13 encíclicas, ¿Cuáles son las más importantes?

-La primera, publicada pocos meses después de su elección, contiene ya todas las otras. Lo sorprendente es el hilo lógico, la impresión de armonía interna que se experimenta al leer los distintos textos. En su totalidad, no se trata de un sistema en el sentido convencional sino más bien de un conjunto de ideas y de valores en donde, como dirían los franceses, «tout se tient», es decir, en donde todo está relacionado con todo. Personalmente me parece que sus dos encíclicas «Veritatis Splendor» y «Fides et Ratio» son particularmente importantes, también porque van al fondo de los dos grandes temas que fascinan a nuestra época: el tema de la verdad y el de la libertad. Dos áreas en las que se debate el pensamiento humano al menos desde hace tres siglos con resultados irregulares y, a veces, dramáticos.


-Entre tantas cartas apostólicas, ¿cuáles son las que más le han impresionado a usted?

-La dirigida a todas las mujeres en 1995. Por la sugestión del tema y por la belleza formal de lenguaje me parece un documento extraordinario.


-¿Y entre tantos viajes y momentos únicos?

-Aquí me es imposible aislar una imagen del conjunto. Me quedo con el sentido general que sugiere la totalidad de esos momentos. Habrá tiempo para la valoración analítica.


-¿Cómo reza el Papa? ¿Cómo encaja los disgustos? ¿Qué cosas le alegran?

-A juzgar por la imagen exterior, con una intensidad de fe que explica muchas cosas de su pontificado. Esos disgustos y alegrías encuentran su peso y su sentido en un contexto al que sólo se accede a través de la oración. El Papa no se explica sólo con valoraciones psicológicas. Para seguir su itinerario interior hay que entrar en un ámbito definido por otros parámetros.


-Durante el último Congreso de Mariología, Juan Pablo II mencionó su deuda espiritual con san Luis María Grignon de Montfort. Algunos biógrafos citan también a «tres Teresas» (de Ávila, de Lisieux y Edith Stein) y Faustina Kowalska. ¿Puede un Papa tener santos favoritos?

-Un Papa no deja de tener una personalidad. La antropología cristiana considera que la dimensión trascendente de lo humano no anula la naturaleza: el carácter, las preferencias y aficiones... Es natural que un Papa tenga devociones personales.


-Desde hace años, una de las «firmas» de Juan Pablo II es la de pedir perdón, en el caso mas reciente, a China. En el mensaje de la paz de este año invita a todos a practicar la justicia y al perdón. ¿Es ésta la clave de la paz?

-La solicitud de perdón está en la raíz más profunda del ser humano. Es quizá el acto más específicamente humano que pueda existir porque implica cosas tan importantes como la percepción de la capacidad humana para el mal y el error. En el caso de la paz, el pensamiento del Papa es que no existe paz sin la justicia; y no existe justicia sin el perdón. Es, como siempre en Juan Pablo II, un pensamiento sencillo en su formulación pero extraordinariamente rico en su concepción. Y siempre repleto de realismo.




Joaquín Navarro-Valls es portavoz de la Santa Sede.
 
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