Cardenal Ruoco, “Desinformación religiosa en España”, 5.IX.01

Responde al «caso Gescartera» y al asunto de los profesores de Religión. MADRID, 6 septiembre 2001 (ZENIT.org).- El cardenal Antonio Mª Rouco Varela, arzobispo de Madrid, ha denunciado la desinformación que en medios de comunicación españoles se da en temas referentes a la Iglesia católica, como lo demuestran las polémicas en torno al caso Gescartera o al cese del contrato de profesores de religión.

En declaraciones efectuadas en el programa «La Mañana» de la cadena COPE, este miércoles, el purpurado reconoció que se conoce muy poco de «la forma y modo en que está organizada la Iglesia». Y señaló que «los déficits de formación religiosa, y no sólo de información religiosa, que más o menos arrastramos en general en los últimos tiempos, repercuten enormemente».

Caso Gescartera y el dinero en la Iglesia Ante todo se refirió al caso que en estos momentos acapara la atención de toda España, Gescartera, una agencia de valores a cuyos responsables se les acusa de haber hecho desparecer unos 100 millones de dólares. Varias instituciones de la Iglesia católica, que habían invertido en esta agencia, se han convertido en las primeras víctimas de este fraude.

Reconociendo que la Iglesia está formada por hombres, que pueden pecar, señaló que «si hay una época en la historia de la iglesia donde la relación entre medios, sobre todo patrimoniales, y finalidad y servicios de la iglesia, es rigurosa, estrecha, escasa, diría yo, es ésta».

Respondiendo a las acusaciones de que el dinero invertido por la Iglesia en Gescartera provenía de los fondos que le da el Estado para su financiación, señaló que «ese dinero –del Estado– lo recibe la Iglesia para la financiación o para lograr una retribución mínimamente digna del clero secular español o de sacerdotes al servicio de la Iglesia en el contexto de la vida parroquial».

«De una forma mucho más secundaria y eficiente –prosiguió–, para financiar todo lo que tiene que ver con los elementos al servicio de la pastoral parroquial, de la pastoral diocesana, del culto, la enseñanza, los servicios relacionados con la educación en la fe, y de una forma mínima para los centros e instituciones que tienen que ver con la formación de los sacerdotes, tanto los seminarios como las universidades pontificias».

Por lo que, afirmó, «es casi imposible que ese dinero que la Iglesia recibe del Estado vaya a Gescartera o casi a ningún otro instrumento, diríamos, de depósito de dinero o de depósito de bienes muebles por así decirlo».

Profesores de Religión Respondiendo a la polémica suscitada por el cese de contrato de algunos profesores de religión, recordó que «el obispo propone todos los años la lista de personas idóneas para enseñar la clase de religión.

Esta medida, aclaró, se hace en conformidad con el artículo correspondiente del Acuerdo entre España y la Santa Sede sobre enseñanza y asuntos culturales, y teniendo como trasfondo el artículo 27 de la Constitución en el que se dice que los padres tienen el derecho y se les garantiza el derecho de que sus hijos reciban la clase de formación religiosa que ellos estimen conveniente.

Recordó por eso que «hay miles de profesores de religión en España que ejercen su misión o su tarea docente con sintonía y comunión plena con la Iglesia», por lo que sería injusto hablar mal de los profesores de religión que, en su inmensa mayoría, «responden lo mejor que saben y pueden a sus obligaciones y a lo que exige la vocación y la misión que han recibido de la Iglesia y de los padres de familia». Por ello, concluyó, lo ocurrido este verano «es una excepción».

Tomado de Zenit, ZS01090612