La escuela como espacio seguro y de buena convivencia

Cada vez hay una mayor sensibilidad social y una mayor conciencia de la importancia de que las escuelas sean un espacio seguro y de buena convivencia. Se puede mejorar aún mucho en la prevención, la sensibilización y la detección precoz de los posibles problemas. Todas las administraciones educativas están publicando extensas normativas que buscan mejorar el respeto y la convivencia, así como erradicar cualquier muestra de acoso o bullying, que ha crecido con el uso de las redes sociales, y todo ello sin olvidar la figura del docente, cuya autoridad es fundamental para garantizar todo eso.

Los centros suelen tener un «plan de convivencia», elaborado con la participación de toda la comunidad educativa, que concreta las normas, estrategias de prevención y resolución, así como una tipología de faltas de diverso grado, teniendo en cuenta circunstancias atenuantes o agravantes, con las correspondientes medidas correctoras. Suele concretar los derechos y deberes de alumnos, padres y profesores. De acuerdo con ese «plan de convivencia», el centro educativo sancionará los actos considerados contrarios a la convivencia, con la obligación de poner en conocimiento de los cuerpos de seguridad o del Ministerio Fiscal aquellos actos que puedan ser de su competencia.

La prevención y erradicación del acoso escolar exige el compromiso de todos. Se debe recordar que cualquier alumno o adulto que observe un caso de intimidación debe hacer lo posible para impedirlo, e informar cuanto antes a quien lo pueda resolver. Es necesario que toda la comunidad educativa se comprometa a colaborar para que los alumnos adopten un comportamiento positivo, y enseñarles cómo reaccionar en caso necesario. Los estudiantes de más edad pueden ser mentores y colaborar con los más jóvenes en este sentido. Es importante crear expectativas positivas con respecto al comportamiento de todos ante cualquier incidencia, aunque sea leve, recordando explícitamente que ser acosador es inaceptable, pero que también es inaceptable ser testigo del acoso y no comunicarlo, o no hacer todo lo posible por evitarlo. Es buena experiencia redactar un documento en contra del acoso, y pedirle a cada alumno y cada familia que lo firme, pues dejar bien claro qué debe hacerse en esos casos es un buen modo de resolverlos cuando son aún pequeños detalles.

Es frecuente que los padres de niños acosadores no puedan creerse que su hijo tenga esas actitudes, y por ese motivo conviene hablar de vez en cuando con los hijos del daño que supone y de las consecuencias que puede acarrear. Los padres deben dar ejemplo positivo en su forma de relacionarse con sus hijos y con otras personas, de modo que aprendan a darse cuenta del efecto que la propia actitud tiene en cómo se sienten los demás, y que en la familia todos eviten actitudes prepotentes, vengativas, iracundas o poco compasivas con los demás.

Alfonso Aguiló, “Educar en una sociedad plural”, Editorial Palabra, 2021

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