Alejandro Llano, “La otra cara de la globalización”, Nuestro Tiempo, III.2001

Está muy bien que se empiece a hablar del “rostro humano de la globalización”, porque ciertamente lo tiene. Es un grandioso fenómeno que nos une, que nos aproxima, que –por la facilidad de los medios de transporte y las nuevas tecnologías de la comunicación– nos acerca unos a otros de un modo impensable hace tan sólo una década.Pero lo interesante de lemas y divisas no es tanto lo que dicen como lo que sugieren o, expresado maliciosamente, lo que “delatan” o “traicionan”. Si hay un rostro humano de la globalización, es porque –cual Jano bifronte– también tiene otra cara, menos cercana a la persona, menos humana, deshumanizadora quizá. Y, como suele pasar con la discusión intelectual de cualquier tema, el meollo de la cuestión se nos revela mejor si jugamos a contraponer los dos costados del problema, para adquirir una visión sintética del fenómeno de que se trate. Y no olvidemos que “sintética” equivale a “constructiva”, “elaboradora”, “creativa”.Abandonamos, por tanto, de entrada el simplismo bobalicón de quien se felicita de continuo porque, al fin, se nos ha metido en el mismo “globo”, sin darse cuenta quizá de que sus paredes son de deleznable material sintético y de que lo lleva un niño atado a su mano con una cuerda. Continuar leyendo “Alejandro Llano, “La otra cara de la globalización”, Nuestro Tiempo, III.2001″

Juan Manuel de Prada, “Condones transversales” (preservativos en el aula), ABC, 12.II.2000

Hace ya algunas semanas, los padres de alumnos matriculados en el cuarto curso de ESO en un instituto del madrileño Barrio del Pilar recibían una carta. En ella se especificaba que unos voluntarios de la Cruz Roja, con la connivencia del Ministerio de Sanidad, se disponían a impartir a sus vástagos unas clases en horario lectivo. Los discípulos de Florence Nightingale incluían en su ambicioso temario anzuelos tan convincentes como la bulimia y la anorexia, pero ya advertían que el grueso de sus enseñanzas atañían a la educación sexual. El desquiciamiento pedagógico que sufrimos hace posibles estas paradojas grotescas: nuestros jóvenes abandonan las aulas sin tener ni puñetera idea de su ubicación en el mundo, pero en cambio se les informa exhaustivamente sobre sus coordenadas genitales. Hasta hoy, una de las muestras más inequívocas de orfandad cultural era la propensión a contemplarse el propio ombligo; a partir de ahora, esa propensión descenderá hasta las partes pudendas. Como se ve, algo hemos progresado, aunque sea hacia abajo.

Continuar leyendo “Juan Manuel de Prada, “Condones transversales” (preservativos en el aula), ABC, 12.II.2000″

Fernando Sebastián, “¿Faltan vocaciones, o faltan respuestas?”, 21.IV.2002

Este domingo celebramos en la Iglesia católica el Día de oración por las vocaciones. Hay muchas formas de entenderlo. La más fácil es dejar pasar esta fecha sin tenerla en consideración. Seguramente será la mayoritaria.

Pero hay también otros riesgos, incluso entre las personas buenas dispuestas a escuchar la llamada de la Iglesia. No cumplimos si nos limitamos a rezar unas Avemarías pidiendo por el aumento de vocaciones. Con eso no podríamos quedarnos con la conciencia tranquila.

La primera eficacia de la oración recae sobre nosotros mismos. San Agustín dice que cuando pedimos algo a Dios, la gracia principal que nos concede es crear en nosotros las disposiciones para recibir sus dones y colaborar con ellos.

Cuando me comentan que no hay vocaciones, yo suelo invitar a reflexionar por qué ocurre lo que ocurre. Decimos “no hay vocaciones”, sería más exacto decir “que vocaciones sí hay, porque Dios sigue llamando para todo aquello que la Iglesia y el mundo necesitan. Lo que no hay son respuestas.
Continuar leyendo “Fernando Sebastián, “¿Faltan vocaciones, o faltan respuestas?”, 21.IV.2002″

Juan Manuel de Prada, “Sobre el aborto”, ABC, 5.X.2002

«POR si hubiera alguna duda al respecto -comenzaba Jesús Zarzalejos un muy atinado artículo publicado ayer en este periódico-, conviene recordar que el aborto sigue siendo delito en España». Hizo bien en adelantar esta premisa, pues existe la creencia cada vez más extendida (y arteramente divulgada desde ciertos púlpitos) de que el aborto es algo así como un mal menor o una suerte de remedio benéfico. Causa un poco de sonrojo malgastar tinta en estas precisiones, pero debemos repetir que el aborto constituye un crimen tipificado y sancionado por nuestro Código Penal. Es cierto que la ley exceptúa de la protección a la vida del nasciturus tres supuestos específicos, pero el sentido restrictivo de la norma (que, con tanta frecuencia, se interpreta con manga ancha, en fraude de ley) impide que podamos hablar de «despenalización» o «legalización» del aborto, mucho menos de ese aberrante «derecho al aborto» que enarbolan ciertos energúmenos. Conviene insistir en estas elementales precisiones jurídicas, pues se suele confundir el delito del aborto con un acto puramente dependiente de la voluntad del abortista, sobre el que la ley no posee jurisdicción. Así, por ejemplo, en este reciente caso coruñés, se hablaba de las «voluntades contrapuestas» de la niña embarazada que deseaba procrear y de sus padres que la incitaban al aborto, cuando lo cierto es que los padres estaban coaccionando a su hija e induciéndola a cometer un delito. Continuar leyendo “Juan Manuel de Prada, “Sobre el aborto”, ABC, 5.X.2002″

Alejandro Llano, “Claves para educar a la generación del yo”, Nuestro Tiempo, I.2001

Los problemas con los que me voy a enfrentar en esta breve intervención se inscriben en el ámbito más amplio de la crisis de integración social que padecen los actuales países democráticos de nuestro entorno. Junto a una cierta satisfacción con las libertades públicas y el progreso económico, experimentan estas sociedades fenómenos de disidencia, marginación, paro, violencia e, incluso, terrorismo, que provocan el generalizado sentimiento de que “algo no marcha”. Y eso que no acaba de ir bien se manifiesta con especiales relieves en el campo de la educación de las generaciones jóvenes. Continuar leyendo “Alejandro Llano, “Claves para educar a la generación del yo”, Nuestro Tiempo, I.2001″